Enfermedades parasitarias (GUSANOS)

ENFERMEDADES PARÁSITO

Los parásitos pueden llegar a ser un quebradero de cabeza para nosotros y nuestros perros y por eso, espero que esta pequeña guía os sirva de ayuda.

Hay muchos parásitos que atacaran a nuestro can, pero los gusanos son los más comunes y existen tantas variedades de parásitos como forma de contraerlos. Sin embargo, los intestinales son los que más vemos y sufrimos.

 


NotaPerruna:
para prevenir cualquier tipo de parásito en nuestro perro es importante llevar un control de desparasitación. Con una pastilla cada tres meses protegerás a perro de cualquier agresión.

 

No quiero alargarme demasiado con este tema, solo quiero que podáis conocer algunos de ellos y de que manera se pueden contagiar nuestros perretes.

Te aconsejo que ver también el post: Como evitar que tu perro se ponga enfermo



Gusano redondo/ Nematodo Áscaris.

Aquí nos encontramos con muchas especies; algunas de estas tienen hospedadores intermedios (el parásito necesita a su hospedador para poder desarrollarse, pero sin llegar a ser adulto), otras tienen hospedadores paratécnicos (estos solo transportan al gusano sin que este le afecte) e incluso, hay especies que pueden llegar a afectar al ser humano.

Aunque durante la vida del perro puede afectarle muchos de estos gusanos, hay que hacer hincapié en los cachorros; estos pueden adquirir dichos parásitos al final de la gestación o bien a través de la leche materna.

El foco de infección en perros adultos son los excrementos de otros perros o la ingesta de hospedadores intermedios como podría ser una rata. La infestación masiva produce hinchazón en el abdomen, vómitos y diarreas.

 

Gusano látigo/Tricurosis.

Se le llama así por su gran tamaño; en edad adulta puede alcanzar los 75 centímetros. Generalmente la Tricurosis es asintomática y suele afectar a perros de más de 6 meses de edad.

Una infección perpetua y masiva es difícil de erradicar con una sola toma de antiparasitario ya que los huevos son muy resistentes, y normalmente los síntomas pasan por perdida de peso, deshidratación, anemia, inflamación de vientre y diarrea persistente y fétida, algunas veces con sangre.

El foco de infección suele estar en las heces de otros animales.

 

Tenia canina.

Es un parásito plano intestinal que puede alcanzar los 70 centímetros en su fase adulta y el contagio se debe al ingerir un huésped infectado; lo habitual es que nuestro perro se coma alguna pulga infectada.

Aunque no suelen ser dañinas, una infección masiva puede provocar en nuestro perro una perdida de peso considerable. Es fácil identificar cuando está infectado ya que estos gusanos se pueden ver en las heces y el perro, dado que le produce picor, arrastrará el culo por el suelo.

 

Gusano del corazón.

Este gusano provoca la enfermedad Dirofilariosis. Los ejemplares adultos viven en las cavidades cardíacas y sus larvas circulan por la sangre de nuestro animal. Se transmiten a otro animal por culpa del mosquito; este pica a un animal afectado y después infecta al sano.

Su sintomatología pasa por la intolerancia al ejercicio, tos cardiaca, dificultad respiratoria e incluso problemas hepáticos y/o renales.

Aunque en el mercado existen algún que otro tratamiento para la Dirofilariosis, este suele ser complicado. Aquí nuestra mejor baza es la prevención de picadas con ayuda de collares y pipetas.



Triquinosis.

Esta es una enfermedad transmitida por un gusano intestinal conocido vulgarmente como gusano del cerdo y el foco de infección es comer carne enquistada con las larvas de estos gusanos. No solo puede afectar a nuestros canes, sino también a nosotros y por eso esta enfermedad se la considera una zoonosis alimentaria.

Sus síntomas son: vómitos, diarreas, dolor y/o agarrotamiento muscular (dieta baff)

 

Leishmaniosi.

Enfermedad parasitaria grave y letal. Se transmite por la picadura de un mosquito, tanto a humanos como a perros.

Nuestro perro puede jugar con perros enfermos de Leishmania, ya que si no hay picadura no hay infección.

Puede dar síntomas muy distintos como la falta de apetito, vómitos, diarreas, sangrado de nariz, perdida de pelo, heridas en la piel o almohadillas. Un rasgo muy común es el crecimiento excesivo de las uñas.
Se puede prevenir o apaliar la enfermedad con pipetas, collares y con vacuna.

 

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